GUIA PARA ATENDER A TUS VERDADERAS NECESIDADES SIN COMER

GUIA PARA ATENDER A TUS VERDADERAS NECESIDADES SIN COMER

En la alimentación consciente, uno de los objetivos  es comer cuando tenemos hambre física, frente a hacerlo ante otros desencadenantes (sociales,emocionales…) así, estaremos dando a nuestro cuerpo lo que necesita cuando lo necesita. Pero no es la única opción, siempre podemos hacer una elección consciente que, aunque nos lleve algunas veces a comer, va a hacer que muy probablemente disminuyamos la ingesta. También podemos distraernos de  aquello que desencadena las ganas de comer. Pero a la larga estas dos soluciones no son las mejores.

El atender a las necesidades reales de nuestro mente y cuerpo, aunque es la opción más difícil, también es la más satisfactoria.

Describiremos la técnica de “Los 5 pasos” para descubrir y enfrentarse a las verdaderas necesidades.

  1. Prestar atención
  2. Explorar
  3. Aceptar
  4. Buscar estrategias
  5. Actuar

 

1.PRESTAR ATENCIÓN

El primer paso es centrarse en el cuerpo, los pensamientos y los sentimientos con una escucha corporal y mental. Realiza este escáner de la mente, cuerpo y corazón con curiosidad, como diciendo “Me pregunto qué voy a descubrir”.

Centra tu atención: intenta alejarte unos minutos de la visión o el olor de la comida. Puede ser dificil al principio, pero con la práctica se vuelve más fácil.

Enfoca  tu atención hacia adentro: siéntate derecho de modo que estés  abierto y no bloquees ninguna sensación o pensamiento. Cierra los ojos si es posible. Toma conciencia de la respiración; es un puente entre la mente y el cuerpo. Respira profundamente, hasta la parte inferior del abdomen. Trae tu atención hasta el momento presente para ser consciente de tus sensaciones, pensamientos y sentimientos.

Céntrate en tus sensaciones físicas: presta atención a tu cuerpo. Se consciente del mismo según escaneas desde los pies a la cabeza. ¿Cuál es tu nivel de hambre o plenitud? ¿Tienes sed? ¿Te sientes enérgico o fatigado? ¿Estás experimentando alguna tensión, malestar o dolor? ¿Eres consciente de alguna preocupación sobre tu salud o bienestar?

Céntrate en tus pensamientos: observa los pensamientos que pasan por tu mente. ¿Qué está diciendo tu vocecita? Ten en cuenta que son solo pensamientos, no la realidad. No intentes cambiarlos aunque no te gusten o parezcan irracionales. Sólo observa como son.

Céntrate en tus sentimientos: ¿de qué sentimientos y emociones eres consciente? Tus emociones te darán pistas sobre lo que realmente necesitas y cómo cuidarte. ¿Son agradables, desagradables o neutros? No te juzgues por los sentimientos que tienes, aunque sean incómodos. Sólo siéntelos tal cuales son.

 

EXPLORAR

Los desencadenantes de las ganas de comer pueden ser casi cualquier cosa física, ambiental o emocional. Algunos desencadenantes no son particularmente dramáticos o profundos; son sólo hábitos aprendidos como comer palomitas en el cine. Serás capaz de manejar algunos simplemente haciéndote consciente de ellos. Otras veces necesitarás profundizar un poco y explorar la situación.

Desencadenantes como las emociones difíciles o las situaciones desafiantes requieren desarrollar una conciencia más profunda. Puedes encontrar útil el completar la frase “Me siento… porque..”. Recuerda, estás quitando capas, así que sigue preguntándote, “¿Qué más?” hasta llegar a la base de la cuestión. Si te encuentras atascado, puedes buscar ayuda profesional que pueda guiarte a través del proceso.

 

ACEPTAR

Muy a menudo las personas que luchan contra la comida tienen la creencia equivocada de que avergonzarse de sí mismos de alguna manera corregirá el problema, cuando en realidad, lo único que hace es empeorar las cosas. Piensa por un momento acerca de un padre e hijo. Si el padre siempre es duro y espera que el niño sea perfecto, el niño suele sentir miedo, culpabilidad e incluso rebeldía. Si el padre siempre es permisivo, el niño es probable que se sienta poderoso o que sienta incertidumbre e incluso se puede sentir desatendido. Por otro lado, cuando un padre pone límites firmes pero amorosos, el niño siempre sabe lo que el padre espera y es capaz de aprender de sus errores, pero también se siente amado y aceptado pase lo que pase.

Como te tratas a si mismo. ¿Eres áspero y prejuicioso? ¿Eres permisivo y clemente? o ¿estableces expectativas claras y amorosas y te aceptas a ti mismo pase lo que pase? Al concentrarte y comenzar a explorar tus razones para querer comer cuando no tienes hambre, deja ir cualquier pensamiento de si esta bien o mal o de si deberías tenerlo o no. Recuerda que comer puede no haber sido la forma más efectiva para poder hacer frente  a las cosas en el pasado, pero eso no significa que debas sentirse culpable o avergonzado. Por lo menos te las has arreglado de alguna manera. Ahora tienes el conocimiento y la oportunidad de elegir un modo mejor.

 

BUSCAR ESTRATEGIAS

En este momento estás listo para idear tantas estrategias como sea posible para hacer frente a la verdadera razón de que te apetezca comer. Se creativo y trata de llegar a nuevas ideas. Tu estrategia podría ser tan simple como gritar en una almohada cuando estés enojado o leer un rato como recompensa por trabajar duro durante todo el día. A veces tu necesidad subyacente es mucho mayor. Incluso entonces, piensa en varios pequeños pasos que podrían acercarte a satisfacer esa necesidad. Por ejemplo, si te sientes con exceso de trabajo, agotado y con necesidad de unas vacaciones, probablemente no te las podrás tomar así como así. Pero puedes dar con ideas como tomar un baño caliente mientras te tomas un mini-vacaciones en tu mente, o irte a algún sitio el fin de semana.

 

ACTUAR

Considera todas tus opciones y haz un plan de actuación. El objetivo aquí es hacerse cargo de lo que vas  a hacer. A diferencia de controlarse, ser responsable no es tener fuerza de voluntad y estar dispuesto a privarse. Se trata de dar un paso en la dirección que se desea ir. Los pequeños cambios que practiques de forma constante y gradual se convertirán en nuevas formas de pensar, sentir y actuar que harán a su vez que te sientas mejor que comiendo. No esperes que tu plan sea perfecto. Tus errores te ayudarán a aprender y a hacer los ajustes que necesites hasta averiguar lo que te funciona.

Poco a poco, al empezar a cubrir tus necesidades reales, te encontrarás no sólo comiendo menos sino también sintiéndote mejor.

Eva González Álvarez

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